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domingo, 2 de octubre de 2011

EL ÁRBOL DE LA VIDA

Este canto a la vida de Malick dura 138 minutos. Tirando de lupa, telescopio, microscopio y caleidoscopio, como el infante que devendrá poeta, el cineasta demostrará que la creencia no es un modo arbitrario de acercarse a la realidad, sino que implica una profunda intuición de la misma. La noticia de la muerte del hijo baña a una madre en una crisis de fe. “…En lugar de curar las heridas, dios manda moscas…” Esto le sucede a una familia burguesa en Texas, años 50. Palma de Oro en el Festival de Cannes, se ha comparado a su director con Tarkovski. Una madre llena de gracia que trata de infundir en sus vástagos el amor a la existencia. Un padre autoritario que lacera el corazón de sus hijos con el rigor de su amor. Y unos niños vulnerables en la senda de la vida. Maravillosa sucesión de postales, fotografía de Lubezki. El sol es un lugar en el que se ha detenido, otros son los árboles y los animales, así es dios. Malick parece querernos explicar el sentido de la vida y del mundo con mejor caligrafía que un nativo americano analfabeto, y logra hacerlo con menor mesura claro está. Una puesta en imágenes de la música, un detonante de recuerdos, como es la palabra muerte, un diálogo con dios, un distanciamiento del espectador hasta los orígenes mismos del universo y un chiste de dinosaurios entremedio. El discurso de Malick es, hacia el final, de una espiritualidad rayana en el anuncio de compresas.

(2011)


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domingo, 10 de abril de 2011

MALAS TIERRAS

Ópera prima de Terrence Malick, basada en la figura de un famoso asesino en serie de EEUU, huido de la justicia junto a su novia adolescente, a finales de los años cincuenta. Una huida que puede leerse, según el manual, como un viaje al destierro vital en las badlands (visualmente, Malick compara lo grandioso del paisaje con lo miserable del ser humano), una andadura sin retorno, y sin posibilidad de redención para sus protagonistas, que van dejando la carretera sembrada de cadáveres hasta la silla eléctrica. 
Martin Sheen hace aquí el papel de su vida (se le saltaron las lágrimas cuando se lo dieron) interpretando a un joven que, para irse con la chica, mata al padre de ésta. La secuencia es magnífica. El padre los descubre, a los dos, en la casa, enjaretando el equipaje de la chica para fugarse... y el joven, de gatillo fácil, saca una pistola… Del exterior entran las luces de una tarde radiante. La muchacha apenas sabe cómo reaccionar. Pregunta si su padre “¿está tan mal?”. En un corte percibimos el paso del tiempo, la luz anaranjada del ocaso sobre el cuerpo del padre en el suelo. Otro corte y anochece. Rocían con gasolina el domicilio, el fuego brilla en la oscuridad mientras la pareja sube al coche. Algo así imitó Oliver Stone en Asesinos natos. La voz en off de la chica (que encarna Sissy Spacek) pone el contrapunto inocente a esta inquietante historia.
 


(1973)

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